Palacio de la Condesa de Lebrija
El Palacio de la Condesa de Lebrija es un tesoro histórico situado en la calle Cuna. Este edificio señorial destaca por su atmósfera romántica y su rica colección de antigüedades, incluyendo piezas de diversas culturas y mosaicos romanos de Itálica que decoran sus suelos.
La experiencia ofrece un recorrido por la historia, con acceso libre a la planta baja y visitas guiadas en la superior. Es un espacio de patrimonio cultural que refleja el gusto de una gran coleccionista.
Características y servicios de Palacio de la Condesa de Lebrija
- Servicios en las instalaciones
- Aseo adaptado para sillas de ruedas
- Aseos
- Entrada general
Palacio de la Condesa de Lebrija está en la posición 9 sobre 10 de museos en Sevilla
Comentarios de clientes
Palacio de la Condesa de Lebrija tiene una valoración de 4.5 sobre 5 basada en más de 2866 opiniones en Google
Un palacio fantástico, en todo el centro de Sevilla, ,muy romántico , propio de otros tiempos en los que se valoraban las cosas y creo que un gran desconocido para el público en general y para los sevillanos en particular
Realmente es impresionante y aunque en principio me produce mucha rabia que la gente pudiente acaparase, en diferentes épocas, el patrimonio de nuestros antepasado, tambien es cierto que gracias a esas personas se haya conservado y disfrutemos ahora de ello. Loa mosaicos procedentes de Itálica, la mayor ciudad romana, figuran en los suelos de este palacio, asi como esculturas, ánforas,platos y tinajas. La planta baja se puede visitar libremente. La planta superior es guiada de forma unica y obligada. En ella te explican el uso de las diferentes salas y aposentos, asi como los gustos coleccionistas de la condesa. Tambien se exhiben objetos de difererentes paises China, Japón, filipinas , Mexico etc. Ahora dan yregua a la limpieza de los objetos mas delicados argumentando que debe hacerla personal expertoque existe en nuestro pais, pero se va posponiendo. Un recorrido en el tiempo y la historia. 😊💯
Situado en la Calle Cuna, una de las arterias alrededor de la plaza del Salvador, se comenzó a construir como una casa señorial allá por el siglo XVI. Fue en el año 1901 cuando pasó a ser propiedad de la Condesa de Lebrija. Ella llevó a cabo la restauración del edificio acondicionándolo para adaptarlo a su gusto y poder albergar en él antigüedades. A ella, Regla Manjón Mergelina, le podemos agradecer la preservación de un gran legado histórico patrimonial en medio del cual destacan los mosaicos procedentes de Itálica (Santiponce, Sevilla) que pavimentan gran parte de la planta baja del Museo-Palacio ya que en aquellos tiempos no existía la ley de patrimonio. La Condesa de Lebrija no era, únicamente, una acaudalada dama de la nobleza andaluza. Se trataba de una verdadera erudita en arte y antigüedades, una gran apasionada de la arqueología.
Hace muchos años, estuvimos viendo el yacimiento de Itálica, en Santiponce, cerca de Sevilla. Allí nos dijeron que la mayoría de los mosaicos del yacimiento se los había llevado la Condesa de Lebrija para su palacio en Sevilla y, con ese malestar acabó nuestra visita a Itálica. Hace unos meses, decidimos ir a ver este palacio para ver lo que la condesa nos había "escamoteado" de Itálica pero, la historia que nos contaron fue bien distinta, con lo que la percepción que tuvimos sobre Doña Regla, cambió totalmente. Resulta, que siendo pequeña, visitó con su padre a un tío suyo que tenía unas tierras sobre Itálica. Al acercarse para ver a los cerdos en su porqueriza, se percató de que en el suelo, lleno de excrementos y otras lindezas, había unos dibujos, spoiler, era el mosaico que hoy preside el patio porticado del palacio. Curiosa como era esa niña, le preguntó a su padre que qué era aquello. Su padre, hombre ilustrado, le explicó que aquello era algo que habían hecho unos hombres hacía muchos años. El resultado fue que años después, dio órdenes de que cualquier "cosa" antigua que apareciera por esas tierras, que la avisaran a ella. Así es como empezó a comprar esos mosaicos a los labriegos que trabajaban y poseían esas tierras de cultivo sobre la gran Itálica. Sígueme para más en "Conoce y vive España" TT, YouT, Ins.
La visita a esta casa Palacio es muy recomendable. Contiene objetos históricos, arquitectura y decoración mudéjar, mosaicos romanos increíblemente bien conservados de Itálica y piezas de colección dignas de ver. No esperaba tanta riqueza artística e histórica, por lo que ha sido una grata sorpresa. Disfrutamos mucho de nuestra visita, ya que, en el precio de entrada, te incluye una visita guiada a la planta superior (cada 45 min aproximadamente hay una), muy recomendable también porque tienen buena guía, María es muy amable y cuenta muchas cosas interesantes del palacio y cada sala. Además nos permitió entrar a la visita 5 minutos más tarde de haber empezado, algo que es de agradecer pues en otros lugares si llegas tarde al punto de encuentro te dejan fuera. Gracias por esa visita guiada, mi recomendación es que esta visita no solo se haga en la planta de arriba, sino que también haya opciones de hacerlo para la planta baja, ya que eso ampliaría aún más el conocimiento del Palacio y el disfrute de todos los visitantes.
Es el secreto mejor guardado de la calle Cuna y, para mi gusto, una de las casas-palacio más interesantes de Sevilla porque no es solo arquitectura, es una obsesión personal hecha museo. Si te gustan los mosaicos romanos, vas a alucinar: la Condesa se trajo literalmente los suelos de Itálica para decorar su casa, lo que convierte al patio principal en una de las mejores colecciones de mosaicos en manos privadas que existen. Lo mejor: La densidad de arte por metro cuadrado es brutal. No es el típico palacio vacío; aquí ves la vida de la Condesa en cada detalle, desde azulejos árabes hasta estatuas clásicas y una biblioteca preciosa. Además, suele estar muchísimo menos masificado que el Alcázar o la Casa de Pilatos, lo que te permite disfrutar de la visita con un silencio que se agradece en pleno centro. Lo "malo" (o lo que hay que saber): La política de precios es un poco irritante. Te cobran una entrada por la planta baja (los mosaicos y patios) y otra aparte si quieres ver la planta alta (las estancias privadas donde vivía la familia). La planta alta solo se puede ver con visita guiada en pases específicos y, ojo, no suelen dejar hacer fotos allí arriba, lo cual es una faena porque es donde está el alma de la casa. Consejo: Si tienes poco presupuesto, quédate solo con la planta baja; los mosaicos son lo realmente único del sitio. Pero si quieres la experiencia completa, reserva el pase guiado con tiempo. Es el lugar perfecto para entender cómo la aristocracia sevillana de hace un siglo mezclaba el lujo con la arqueología. Un rincón con muchísima personalidad que pasa desapercibido entre tantas tiendas de vestidos de flamenca.
Tiene una superficie de aproximadamente 2.500 m² repartida en dos plantas. Presenta una portada de dos cuerpos, labrada en mármol, con pilastras en los lados de la planta baja. Se accede a un zaguán con techumbre de madera, separado por una amplia reja de hierro dorado y policromado. La solería del pavimento constituye uno de los elementos más destacados del palacio, se trata de un opus sectile compuesto por mármoles romanos polícromos. Es destacable también la gran colección de azulejería de toda la casa, que data desde el siglo XVI. En el patio central, destacan las yeserías que adornan arcos con columnas de mármol, y el mosaico romano que data del siglo II y III. Este mosaico apareció en terrenos propiedad de la condesa, concretamente en el olivar de los Palacios. El medallón central representa al Dios Pan con la flauta, enamorado de Galatea, a la cual dedica sus sones y cantos, ocho medallones representan escenas de las aventuras amorosas de Zeus y en las esquinas se encuentra la representación de las estaciones del año. Sus paredes son un auténtico muestrario de estilos arquitectónicos poseyendo elementos como arcos de traza árabe, adornos platerescos, zócalos de azulejos procedentes de un convento en ruinas, artesonado de un palacio del siglo XVI, un friso renacentista, la fachada y planta al estilo andaluz sevillano. La planta baja está compuesta por varios salones y patios donde se encuentran los restos arqueológicos y colecciones. En la planta alta se muestran las estancias mantenidas tal como vivía la familia, hasta que falleció el último Conde de Lebrija en 1999. En esta planta se exponen asimismo los objetos comprados por la condesa durante sus viajes. También posee una amplia biblioteca con un número superior a 4.000 volúmenes. La planta baja se utilizaba durante el verano y la alta en invierno. En el palacio, además de los restos arqueológicos pueden observarse elementos de la época árabe y romana, una colección de brocales de pozo, ánforas, columnas y esculturas, bustos grecorromanos y representaciones mitológicas junto con otros de estilo chino y persa todos ellos exhibidos tanto en paredes como en vitrinas, precisamente en una de las vitrinas se exhibe la colección glíptica encontrada en Itálica. Entre sus obras pictóricas destacan piezas de Van Dyck, de Bruegel el Viejo y cuadros de la Escuela de Murillo.
Información de Palacio de la Condesa de Lebrija
Dirección
Palacio de la Condesa de Lebrija se encuentra en C. Cuna, 8, Casco Antiguo, 41004 Sevilla
Teléfono
El teléfono de Palacio de la Condesa de Lebrija es 954 22 78 02
Página web
La página web de Palacio de la Condesa de Lebrija es: palaciodelebrija.com
Horario de atención
Lunes: 10:00–18:00
Martes: 10:00–18:00
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